La trufa negra es un alimento que cada vez se está haciendo más popular en nuestra gastronomía. Hasta hace poco solo los grandes chefs las usaban para disfrutar de sus beneficios, pero cada vez más cocinas, incluso domésticas optan por la trufa para conseguir dar a los platos los mejores resultados posibles.  

Para poder preparar un plato realmente rico, te recomiendo usar una trufa de calidad. Como la trufa fresca no se puede adquirir durante todo el año, una opción puede ser la trufa negra en conserva. En Trufalia.es podrás encontrar la trufa negra en conserva que buscas, teniendo la certeza de que la calidad está asegurada. Y una vez que tengas el producto estrella en tu cocina será el momento de ponerte manos a la obra y hacer alguna de las siguientes recetas. Son fáciles y sobre todo muy sabrosas, seguro que querrás volverlas a hacer.  

1- Pasta de salsa de trufa negra 

Ingredientes: 

  • 400 g de pasta 
  • 200 ml de nata para cocinar 
  • 1 chalota, finamente picada 
  • 2 dientes de ajo, finamente picados 
  • 50 g de mantequilla 
  • 1 tarro de trufa negra en conserva (usar el líquido de la conserva) 
  • Sal y pimienta al gusto 
  • Queso parmesano rallado para servir 

Preparación:  

Cocina la pasta en una olla grande con abundante agua salada, siguiendo las instrucciones del paquete. Una vez lista, escúrrela y déjala a un lado. 

En una sartén amplia, derrite la mantequilla a fuego medio. Añade la chalota y el ajo picados, y cocina hasta que estén blandos y fragantes. 

Incorpora la nata y el líquido de la conserva de trufa a la sartén, dejando que la mezcla se cocine a fuego lento durante unos minutos hasta que espese un poco. 

Añade la pasta a la sartén y mézclala bien para que se impregne con la salsa. 

Ralla la trufa negra directamente sobre la pasta antes de servir y ajusta la sal y la pimienta a tu gusto. 

Sirve con una generosa cantidad de queso parmesano rallado por encima. 

2- Risotto de trufa negra 

Ingredientes: 

  • 200 g de arroz arborio 
  • 1 cebolla pequeña, finamente picada 
  • 2 dientes de ajo, finamente picados 
  • 1 litro de caldo de pollo 
  • 200 ml de vino blanco seco 
  • 50 g de mantequilla 
  • 50 g de queso parmesano rallado 
  • 1 cucharada de aceite de oliva 
  • 1 tarro de trufa negra en conserva (usar el líquido de la conserva) 
  • Sal y pimienta al gusto 

Preparación: 

Comienza calentando aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio. Incorpora la cebolla y el ajo, y cocina hasta que estén suaves y fragantes. 

Añade el arroz a la sartén y sigue cocinando, removiendo constantemente, hasta que los granos adquieran un tono ligeramente dorado. 

Vierte el vino blanco y remueve continuamente hasta que se evapore por completo. 

A continuación, ve añadiendo el caldo de pollo caliente poco a poco, una taza cada vez. Remueve sin parar y espera a que el líquido se absorba antes de agregar más. 

Continúa este proceso hasta que el arroz esté cocido pero aún tenga una textura firme. 

Una vez listo, retira la sartén del fuego y agrega la mantequilla, el parmesano y el líquido de la conserva de trufa. Mezcla todo bien para que los sabores se integren. 

Ralla la trufa negra por encima del risotto justo antes de servir y ajusta la sal y la pimienta según tu gusto. 

3- Huevos revueltos con trufa negra 

Ingredientes: 

  • 4 huevos 
  • 2 cucharadas de nata líquida 
  • 1 cucharada de mantequilla 
  • 1 tarro de trufa negra en conserva (usar el líquido de la conserva) 
  • Sal y pimienta al gusto 
  • Tostadas para acompañar 

Preparación: 

Primero, bate bien los huevos junto con la nata líquida, el jugo de la conserva de trufa, una pizca de sal y un poco de pimienta para darle sabor. 

Luego, derrite mantequilla en una sartén a fuego medio-bajo, cuidando que no se queme. 

Vierte la mezcla de huevos en la sartén y cocina a fuego lento, removiendo sin parar para que los huevos queden suaves y cremosos, sin llegar a estar completamente cocidos. 

Antes de servir, ralla la trufa negra sobre los huevos revueltos para darle ese toque especial y aromático. 

Para acompañar, sirve los huevos revueltos con unas tostadas crujientes. 

4- Puré de patatas con trufa negra 

Ingredientes: 

  • 1 kg de patatas 
  • 100 g de mantequilla 
  • 200 ml de nata líquida 
  • Sal y pimienta al gusto 
  • 1 tarro de trufa negra en conserva (usar el líquido de la conserva) 

Preparación: 

Pela y corta las patatas en trozos pequeños. Cocina las patatas en agua con sal hasta que estén bien tiernas, lo que suele tardar unos 15-20 minutos. 

Una vez cocidas, escurre bien las patatas y pásalas por un pasapurés o machácalas con un tenedor hasta obtener un puré sin grumos. 

Incorpora la mantequilla, la nata y el líquido de la conserva de trufa al puré de patatas. Mezcla todo cuidadosamente hasta conseguir una textura suave y homogénea. 

Prueba y ajusta la cantidad de sal y pimienta a tu gusto. 

Justo antes de servir, ralla la trufa negra sobre el puré para darle un toque final de sabor y presentación. 

5- Ensalada de trufa negra y rúcula 

Ingredientes: 

  • 100 g de rúcula 
  • 1 tarro de trufa negra en conserva 
  • 50 g de queso parmesano en lascas 
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra 
  • 1 cucharada de jugo de limón 
  • Sal y pimienta al gusto 

Preparación:  

Lava y seca bien la rúcula, asegurándote de que no quede exceso de agua para que la ensalada no se agüe. 

Pon la rúcula en un bol grande y añade queso parmesano rallado o en lascas, según prefieras. El parmesano le dará un toque salado y cremoso. 

En un bol pequeño, combina aceite de oliva extra virgen, jugo de limón fresco, una pizca de sal marina y pimienta negra recién molida. Ajusta la cantidad de cada ingrediente a tu gusto, probando el aliño para asegurarte de que tiene el equilibrio adecuado de acidez y salinidad. 

Vierte esta mezcla sobre la rúcula y el queso, y remueve bien para que todas las hojas queden impregnadas con el aliño. Es importante mezclarlo justo antes de servir para que la rúcula mantenga su textura crujiente. 

Finalmente, ralla un poco de trufa negra por encima justo antes de servir. La trufa negra aportará un aroma y sabor únicos que elevarán la ensalada a otro nivel. Si no tienes trufa fresca, puedes usar aceite de trufa como alternativa.