El sofá es uno de los muebles más importantes que tenemos dentro de casa, y es porque este es uno que utilizamos constantemente para descansar. Además de esto, el sofá suele ser uno de los elementos que reúne a toda la familia y, por lo tanto, es un mueble muy útil y en el que pasamos muchísimo tiempo sentados o tumbados, al igual que sucede con la cama. Es precisamente por este motivo que tiene muchísima relevancia que, a la hora de comprar un sofá, nos fijemos al detalle no solo en la estética y en cómo de bien o mal puede conjuntar con el resto de la decoración del salón, sino también en su comodidad.

Hablamos de que cada tipo de sofá está diseñado con unas medidas y unas formas, pero sobre todo, está compuesto por unos materiales; y esto es clave. Así que, a continuación, te explicamos cómo funciona la densidad de los sofás y qué tipos de espuma hay para los sofás, de modo que, cuando estés mirando un sofá nuevo, sepas cuál es la mejor densidad de espuma para un sofá. Con esta información podrás escoger el sofá que mejor se adapte a ti en función a tus necesidades y a tus gustos.

¿Cómo elegir la densidad de espuma para tu sofá?

Una de las preguntas más habituales que se realizan todas las personas que se lanzan a comprar un sofá nuevo es cuál es la densidad espuma adecuada para un sofá y cómo saber escoger la densidad de espuma. Lo cierto es que existen distintos tipos de espuma para sofá y, para ello, no solo hay que tener en cuenta la propia espuma, sino también el material exterior de sofá, ya que este repercutirá de forma directa en como la espuma reacciona al contacto con el cuerpo y al peso.

A la hora de poder escoger la densidad de espuma para el sofá tienes que tener en cuenta la dureza del sofá y, por lo tanto, la comodidad. Lo primero que debes de saber es que a mayor densidad no necesariamente tenemos que encontrar mayor dureza, sino más espuma. Para ello, es muy importante que tengamos en consideración el grado de retorno de la espuma. Esto quiere decir que, cuando presiones el sofá, o cuando te sientes sobre él y te levantes, la espuma adecuada deberá recuperar su volumen normal y no dejar ningún tipo de macula ni de señal.

Un sofá que al levantarte deje todavía la forma de tu cuerpo te indicará que la espuma no es la mejor y, por lo tanto, significará que ese sofá ni es cómodo ni es adecuado para tu descanso. Así que, esto es algo muy importante a la hora de probar un sofá en una tienda; fíjate siempre en el retorno de la espuma para considerar si es un sofá que te interesa o si es mejor que sigas mirando otros.

Como hemos mencionado, el tapizado del sofá también es importantísimo, ya que ya no solo se trata de la comodidad, como ya bien hemos mencionado, ni tampoco de la facilidad de limpieza del sofá ni de la temperatura que estos puedan alcanzar. 

Hablamos también de que los tejidos pueden interferir en la sensación que causa espuma, por lo que fíjate siempre, de nuevo, en el retorno para entender si la mezcla de la espuma con el material de sofá está funcionando. Generalmente, los sofás de piel serán mucho más duros que los de algodón o microfibra y, por lo tanto, tendrá un peor retorno.

Como hablamos de un concepto algo complejo que quizás no tengas del todo claro al leerlo, lo mejor que puedes hacer es visitar una tienda que cuente con un catálogo de calidad, como https://sofacentervalencia.com/sofas-alicante/, y que te lances a probar los sofás de primera mano. Y es que solo de esta forma podrás determinar si la espuma del sofá es la correcta, por lo que te recomendamos que acudas a uno de sus centros y descubras el mejor grado de densidad de espuma para el sofá perfecto. 

¿Cuál es la mejor densidad de espuma para un sofá?

Algo que hay que tener también en consideración a la hora de pensar en la espuma del sofá es que no todas las partes del sofá cumplen la misma función, puesto que no todas ellas aguantan el mismo tipo de peso. No podemos hablar de la misma cantidad de espuma en el respaldo, en el apoyabrazos o en el asiento como tal, así que es importante también que cuando pruebes un sofá te asegures de comprobar todas estas partes.

Dependiendo de su función, es lógico que un sofá esté más o menos mullido y, por eso, los reposabrazos son el apartado que menos espuma tiene, ya que no es necesario que estén tan acolchados como, por ejemplo, el asiento, que sí que va a necesitar muchísima más densidad espuma. Asimismo, la densidad de la espalda siempre será algo menor que la densidad del asiento, de modo que la espalda quede lo suficientemente recogida y ahuecada dentro de la espuma, pero sin llegar al punto de que nos hundamos completamente.

Generalmente, ten en cuenta que una densidad entre los 30 y los 35 kg por m3 suele ser la más utilizada para los sofás de calidad, puesto que esta proporciona muchísima durabilidad y una gran comodidad. Aun así, esto no significa que sea siempre es la mejor para ti, dado que cada uno tiene sus preferencias. Y, además, también es muy posible tener en cuenta que si sufres de algún tipo de problema de espalda puede funcionarte mejor un asiento más o menos mullido. 

Tipos de espuma para sofás

Finalmente, lo más importante de todo es que conozcas los tipos de espuma para sofá que existen, pues, como ya hemos comentado a lo largo del artículo, tienes que fijarte en el tipo de espuma que contiene el sofá, en la densidad de la espuma y, sobre todo, en el material que se utiliza para crear esta espuma. Con todo esto, podrás dar con una mezcla ideal que te permita tener el sofá adecuado para tu comedor y en el que poder relajarte y descansar.

Así pues, existen distintos tipos de espuma para sofás, atendiendo a su dureza, densidad y material, tal y como exponemos a continuación:

  • Densidad de 20 kg por m3: Comenzamos por la espuma con menos densidad que existe en el mercado y que, por lo tanto, ofrece una firmeza bastante suave y dura. Esta suele ser la espuma que se utiliza para rellenar los espacios laterales de los sofás, puesto que estos no necesitan aguantar tanto peso como los asientos, pero también puede encontrarse en la parte de los asientos de algunos sofás menos mullidos.
  • Densidad de 25 kg por m3: Corresponden al tipo de espuma para sofá de densidad media. Este segundo tipo de espuma para sofá cuenta con mucha menos flexibilidad y, por lo tanto, con una amortiguación bastante menor, lo que le otorga menos resistencia. Así pues, suele usarse para sofás más bien de diseño que no van a usarse de forma continua. También suelen ser bastante comunes en los sofás cama, pues, como decimos, no es demasiado recomendado utilizarla de forma constante, puesto que su densidad resulta un poco más incómoda.
  • Densidad de 30 kg por m3: Este tercer grupo es el que corresponde al más utilizado. Este tipo de espuma es la más habitual en los sofás de calidad, puesto que es la que cuenta con una firmeza dura o suave, según a las especificaciones de cada sofá, pero siempre con una mayor flexibilidad y resistencia, por lo que proporciona muchísima mejor amortiguación en la zona del asiento. 
  • Densidad de 35 kg por m3: Este último grupo podría considerarse como el que pertenece a los sofás de mayor calidad y, por lo tanto, de mayor precio. Es algo menos convencional, ya que, aunque cuenta con una mayor densidad, no hablamos necesariamente de que sea un tipo de espuma más dura, sino que el relleno del sofá siempre va a depender de cómo la fabrique el fabricante, así que puede ser tanto dura como suave, pero, generalmente, se entenderá como un tipo de densidad que tiene una buena amortiguación y que resulta bastante confortable. 

Ahora que ya conocemos los distintos tipos de densidades espuma para sofás, queremos destacar de nuevo que mayor densidad no equivale a mayor dureza, así que no te dejes tampoco llevar únicamente por esta característica. 

Como ya sabes, lo mejor resulta siempre probar el sofá de primera mano en vez de comprarlo simplemente por vista o estética, así que fíjate bien en el retorno del asiento y ten presente en todo momento que, aunque la espuma de sofá tiende a deformarse con el tiempo, en los sofás nuevos esta deberá de recuperar su forma de una manera inmediata si hablamos un sofá cómodo y de calidad.