Las motocicletas levantan pasiones entre los verdaderos conocedores y cada quien tiene su modelo favorito. Uno de los más demandados, son las llamadas Café Racer, que rememoran el irreverente estilo de los años 50 del siglo XX.

Las Cafe Racer nacen en el Reino Unido, asociadas al movimiento de los rockers, jóvenes que eran fanáticos del rock and roll y se desplazaban en motocicletas. Surgió entonces la tendencia a personalizarlas, para impregnarlas de las características particulares de cada persona.

Este espíritu ha llegado hasta nuestros días y hay muchos aficionados al motociclismo que disfrutan de este estilo retro, considerándolo uno de los más auténticos. La Honda CG 125 es uno de los modelos favoritos para personalizar una Cafe Racer, por ser económica, con una estructura básica sencilla y muy robusta.

Características de la Honda CG 125 Cafe Racer

Uno de los modelos más buscados por aquellos que buscan dar su propio estilo a la motocicleta, haciéndola lucir como una clásica Cafe Racer. La serie Honda CG 125 nació en 1976 y se estuvo fabricando hasta 2008, cuando salió del mercado, debido a que no cumplía con los estándares para reducir la contaminación.

En la actualidad, se sigue produciendo bajo licencia como Atlas Honda CG 125 en Pakistán, guardando las mismas características estéticas de la original. Es una moto que fue evolucionando en el tiempo, adaptándose a cambios tecnológicos para hacerla más funcional.

La Honda CG 125 es tipo naked, con el motor formando parte de la estructura, el cual no sufrió casi ninguna modificación en todas sus versiones. Este es monocilíndrico de 4 tiempos y es capaz de alcanzar una velocidad de punta de 105 km/h.

La potencia de la máquina es de 1100 cv a 8500 rpm, alcanzando un máximo de 9000 rpm, y el motor cuenta con dos válvulas, refrigerado por aire. La transmisión es por cadena y permite cinco velocidades.

Algunas de las características más resaltantes de este clásico para los amantes del motociclismo, son las siguientes:

  • Chasis: es multitubular, de cuna abierta y tipo diamante, el cual ha sido fabricado en acero. Además, el motor es parte estructural del bastidor.
  • Arranque: de patada con encendido de platino hasta las versiones de 1993, que se incorporó un sistema electrónico CDI.
  • Sistema eléctrico: en las primeras versiones constaba de 6 voltios, pero ya en el año 1995 se trabajó con uno estándar de 12 voltios.
  • Frenos: de tambor para ambos ejes hasta 2004, ya que en las últimas versiones se cambiaron a disco delantero.
  • Suspensión: delantera con horquilla hidráulica telescópica simple y en la parte trasera amortiguadores gemelos.

Es una moto bastante ligera, cuyo peso va de los 94 a 100 kg, con neumáticos estrechos, que la hacen ideal para el recorrido en carretera, con un consumo relativamente bajo. En cuanto a estética, se inició con faros delanteros redondos, que en la década de los 80 se volvieron más cuadrados, para volver a la forma original en la década de los 90.

Por otra parte, su asiento plano, así como la estructura y la forma del tanque, hacen que esta moto se encuentre entre los modelos más sencillos para personalizar. Como ya hemos comentado, todo lo referente al bastidor y motor, prácticamente no se cambiaron durante toda la vida de este modelo.

La Honda CG 125 es un modelo económico, pero con una estructura robusta, que permite hacer adaptaciones para convertirla en una verdadera obra de arte. En pisandoafondo.com/mejores-motos-cafe-racer-de-125cc/, nos cuentan que su asiento de una sola plaza permite una conducción más deportiva y que cambiando los neumáticos se puede adaptar para diferentes terrenos.

Lo que más nos gusta de la Honda CG 125 Cafe Racer

Su aspecto básico y la robustez de su estructura, que la hacen ideal para los proyectos de personalización. Es una motocicleta muy sencilla para conducir, por lo que es muy recomendada para los principiantes y se ajusta muy bien para movilizarse en la ciudad.

El rendimiento de combustible es de unos 2,7 litros/100 km, que es bastante alto, tomando en cuenta que se comenzó a fabricar en los años 70. Los asientos más confortables se consiguen en las versiones a partir de finales de los 90.

Al ser uno de los modelos más vendidos, se estima que unos 10 millones de unidades, conseguir piezas de recambio es relativamente sencillo. Esto también es una ventaja para tus proyectos particulares, ya que es más sencillo conseguir piezas originales.

Si estás pensando en hacer la personalización por ti mismo y convertirla en un clásico Café Racer, es posible conseguir algunas versiones a partir de los 700 euros. Lo importante es comprobar el estado del motor, debido a que puede verse afectado por la falta de mantenimiento.

Algunos talleres especializados en diseño de motocicletas, pueden hacer un trabajo más profesional, para lograr un aspecto único. Los precios en estos casos dependerán en gran medida de las modificaciones realizadas, pero es posible conseguir algunas Honda CG 125 Café Racer a partir de los 1400 euros.

Lo que menos nos gusta de la Honda CG 125 Cafe Racer

Recordemos que esta es una motocicleta bastante básica, por lo que las prestaciones de comodidad no serán de las mejores. El arranque es por patada, lo cual puede ser un poco más incómodo que el práctico botón de encendido de las motos más modernas.

Por otra parte, el manejo de todas las piezas es un poco duro y suele vibrar bastante al conducirla, recordando otras épocas en el mundo del motociclismo. A pesar de que no tiene una gran potencia, el motor rinde hasta 1000 kilómetros sin mucho mantenimiento.

Las versiones con encendido de platino necesitan un mantenimiento constante para evitar problemas de encendido. Si quieres una Honda CG 125 para tu proyecto personal, busca las versiones a partir de 1993, que ya cuentan con encendido CDI.

Tiende a presentar problemas de óxido en algunas piezas, particularmente las ruedas, el escape y los amortiguadores. Revisa bien para comprobar que se encuentre en buen estado y no tengas que hacer reparaciones mayores.

Toma en cuenta que en este modelo las prestaciones de comodidad pueden variar ampliamente entre las diferentes versiones. Así, en los primeros años no contaba con indicador de combustible y hasta mediados de los 90, el arranque era bastante resbaladizo.