Cuando hablamos de los problemas de audición, la realización de pruebas y el estudio de nuestro tipo de pérdida auditiva es esencial para poder determinar la mejor solución. En la actualidad, tenemos la suerte de que la sordera puede paliarse mediante distintos tipos de tratamientos, siendo las dos opciones más comunes las de los audífonos o los implantes cocleares.
Cada uno de estos tipos tiene sus propias características, ventajas y desventajas. Aunque una de las preguntas más habituales cuando hablamos de estas tecnologías es la de cuál es la mejor opción, lo cierto es que siempre tenemos que atender a las características de cada individuo para dar una respuesta u otra. Determinar el tipo de pérdida auditiva, el grado de esta pérdida y las necesidades auditivas de la persona nos llevarán a escoger un método u otro.
En este artículo queremos hablar de los tipos de audífonos que existen y, sobre todo, de cómo funciona un implante coclear. En cuanto conozcas las diferencias principales entre un audífono y un implante coclear, podrás determinar cuál es la elección más adecuada y, por lo tanto, que es mejor para ti.
Qué es un audífono para sordos y qué tipos hay
Los audífonos son aparatos electrónicos que utilizan los usuarios con distintos niveles de pérdida auditiva, desde el más leve hasta una pérdida auditiva moderada y a la más grave. Estos aparatos se colocan o bien detrás de la oreja o en el interior del canal auditivo y cumplen la función de captar ondas sonoras y amplificar su señal para que las personas con pérdidas auditivas puedan escucharlas.
Todos los audífonos se componen de tres herramientas básicas, que son el micrófono, el amplificador y la bocina. Los audífonos además ayudan a mejorar la audición y la comprensión del habla y permiten que las personas con cierta pérdida auditiva puedan desarrollar una comunicación efectiva. Sin embargo, aunque los audífonos presentan una de las opciones más fáciles y asequibles para aquellos que empiezan a desarrollar distintos tipos de sordera, no son para todo el mundo.
En la actualidad, dependiendo del tipo de sordera y de las necesidades auditivas de cada usuario, se han desarrollado distintos tipos de audífonos, entre los cuales destacamos varias diferencias en la forma de uso, el tamaño o la colocación, etcétera:
- Audífonos intrauriculares (ITE). Este caso de audífonos es uno de los más utilizados y puede emplearse tanto para pérdidas leves como moderadas o severas. Aquí el estuche en el que se encuentran todos los componentes electrónicos se fabrica de un plástico duro y se coloca directamente en el interior de la cavidad del oído. Una de las principales diferencias de este audífono es que puede utilizar un sistema de bobina telefónica en lugar de un micrófono a través del cual capta los sonidos. Gracias a ello, estos audífonos permiten escuchar mejor los sonidos y las conversaciones en lugares públicos en los que se instalan sistemas de bucle de inducción.
- Audífonos retroauriculares (BTE). Son unos audífonos que se colocan detrás de la oreja y se conectan a un molde dentro del oído externo. Todos los componentes aquí se encuentran dentro del plástico oscuro detrás de la oreja y es el sonido el que se mueve desde el molde de la oreja hasta el oído mediante el cable que los conecta. Estos audífonos suelen utilizarse sobre todo por las personas que sufren de cera abundante en el oído, la cual puede perjudicar el sistema de audición. También están disponibles para pérdidas leves, pérdidas moderadas o pérdidas graves.
- Audífonos de canal auditivo. Aquí nos encontramos ante audífonos que se sitúan en el interior del oído y que, a su vez, se subdividen en dos tipos. Los audífonos ITC o intracanales se colocan en el interior del oído y tienen un tamaño bastante pequeño que prácticamente los hace invisibles. Se fabrican de manera personalizada para cada usuario y, por ello, hay que hacer un molde de la oreja para crear este dispositivo. Por otro lado, los audífonos CIC o completamente en canal se asemejan bastante, pero destacan porque tienen el estuche con los elementos electrónicos con fácil acceso en la parte externa, donde además utilizan diversos controles que permiten al usuario modificar el sonido, el escenario, etcétera.
Como ya hemos mencionado anteriormente, escoger entre un tipo de audífono u otro va a depender directamente de nuestra situación. Para ello, a la hora de comprar audífonos tenemos que acudir a una tienda de calidad donde un experto pueda ayudarnos y asesorarnos. Si necesitas una buena recomendación en https://www.audifonos.es/ podrán encontrarte los mejores audífonos para tus circunstancias y necesidades, de modo que puedas volver a escuchar con nitidez y naturalidad, sea cual sea tu problema de pérdida de oído.
Cómo funciona un implante coclear
A diferencia de los audífonos, cuando hablamos de un implante coclear nos referimos a un aparato electrónico que se instala con dos partes distintas: una la cual se coloca detrás de la oreja como los audífonos y la otra que requiere de un implante quirúrgico debajo de la piel en la zona lateral de la cabeza.
Por este motivo, a la hora de hablar de la operación del implante coclear y del funcionamiento, este suele llevarse a cabo cuando el cirujano especializado realiza la colocación del implante coclear debajo de la piel en la parte trasera de la oreja. Este aparato capta el sonido exterior y lo procesa, enviando corrientes eléctricas cerca del nervio coclear, que se encuentra en el cerebro. Dichas corrientes activan el nervio, que ayuda a enviar una señal al cerebro. Nuestro cerebro responde a dicha señal y el usuario consigue lograr una simulación de escucha.
Tras esta explicación podemos ver que el funcionamiento de un implante coclear no tiene nada que ver con el de un audífono. Más allá del hecho de que un implante coclear necesita siempre una operación quirúrgica, además nos encontramos ante un aparato eléctrico que estimula los nervios eléctricamente para interactuar con el cerebro.
En relación con esto, todas las personas que utilizan implantes cocleares tienen que pasar por un proceso de aprendizaje intensivo y de terapia del habla, ya que necesitan entender de qué manera procesar la información que reciben mediante el implante.
Todo esto se debe al hecho de que realmente el implante coclear no está amplificando ningún sonido, ni tampoco restaura la audición de manera propiamente dicha. Los implantes cocleares simplemente funcionan como otro método para ayudar a que el cerebro reconozca las palabras y a que se desarrolle un entendimiento del habla, así como a reconocer otros sonidos.
¿Pueden usar los niños implantes cocleares?
Una de las cuestiones más extendidas sobre el uso de los implantes cocleares es la edad a la que estos pueden empezar a utilizarse. El hecho de que se vaya a llevar a cabo una operación quirúrgica para poder colocarlos puede echar muchas personas para atrás y, sobre todo, si hablamos de las personas en edades más jóvenes puede parecer un método excesivamente intrusivo.
Sin embargo, tanto el Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación como distintos Institutos Nacionales de la Salud sí que recomiendan el uso de los implantes cocleares en niños. En especial, si hablamos de niños que ya nacen con ciertas deficiencias o que desarrollan una sordera a una edad demasiado temprana, utilizar estos implantes cocleares puede ayudarlos a adquirir ciertas destrezas del habla y entender el lenguaje.
A partir del año de edad es posible realizar la operación para colocar un implante coclear en un niño. A esto hay que sumarle el hecho de que utilizar un implante coclear en una edad adulta, como hemos comentado, llevará al individuo a necesitar cierta terapia del habla para poder adaptarse al uso de esta tecnología.
Diferencia entre audífono e implante coclear

Entendida toda la información que hemos ido mencionando a lo largo del artículo, podemos pasar a hablar de una forma rápida y clara de cuál es la diferencia entre un audífono y un implante coclear. Como puedes imaginarte, algunas de estas diferencias son bastante obvias tanto por el uso, el funcionamiento, el método de instalación, etcétera; sin embargo, también podemos hablar de otros aspectos interesantes de destacar.
- Una de las principales diferencias es la que hace referencia a la prescripción del uso de una tecnología u otra. Los implantes cocleares suelen utilizarse en pacientes que muestren sordera congénita o una sordera profunda en ambos oídos. Sobre todo, estos se reservan para pacientes que no pueden utilizar audífonos. Por el contrario, los audífonos se pueden prescribir para cualquier tipo de sordera de edad o grado de pérdida auditiva.
- El funcionamiento de los audífonos es simple, ya que se capta el sonido mediante un micrófono y se transmiten unas ondas a la bocina que envía la información. En el implante coclear se estimula directamente el nervio auditivo en el cerebro y se transmiten estas ondas para que se genere cierta información.
- El implante coclear necesita una terapia de habilitación que ayuda a que el cerebro se acostumbre a su uso, mientras que los audífonos no requieren de una adaptación mayor a las primeras semanas.
- El método de instalación de los implantes cocleares es permanente, mientras que los audífonos son removibles en cualquier momento y no requieren de cirugía.
- En relación con el punto anterior, los precios también son otro aspecto tener en cuenta, ya que mientras que los audífonos pueden rondar desde los 1.000 a los 6.000 euros y son asequibles, el implante coclear es muchísimo más caro y suele tener un precio de 50,000 euros, más un coste adicional de 2.000 euros de mantenimiento cada año.
