El arte abstracto es una de las corrientes más modernas en la cual los artistas tratan de liberarse de todas las restricciones más tradicionales para generar un arte propio y universal al mismo tiempo y mediante el cual aluden a una revolución creativa. Utilizando las líneas, los colores, las formas y los materiales, los cuadros abstractos tratan de alejarse de los clasicismos de la pintura y explorar emociones y formas de una manera diferente.

Aunque el arte abstracto ha recibido muchas críticas a lo largo de los años, lo cierto es que en la actualidad se tiene en bastante más estima y es uno de los estilos más aclamados. Son muchos los cuadros de arte que han dejado huella en la historia, ya que este es un tipo de arte completamente libre en el cual los espectadores se ven completamente cautivados y son capaces de imaginar e interpretar.

A continuación, queremos hablarte de las mejores obras abstractas que podemos encontrar en la actualidad. Con estas pinceladas tan expresivas y a estar composiciones tan vanguardistas trataremos de ofrecer un enfoque para explicar el significado de estos cuadros, pero a la vez dejando libre albedrío para que cada uno pueda obtener sus propias respuestas. 

1 Composición VII de Wassily Kandinsky

Comenzamos por una de las obras magnas de este movimiento; y es que el autor ruso ha creado una de las obras más icónicas de este movimiento artístico que se clasifica dentro de la abstracción lírica. Una pintura basada en líneas, colores y formas geométricas entrelazadas en un caos visual, transmite distintas emociones y sentimientos conforme a la mirada que lo aprecie.

Este cuadro, creado en el año 1913, expone la expresión del artista y trata de ofrecer un acercamiento a la situación de Kandinski en ese momento de su carrera. Entonces, este pensaba que su arte necesitaba transmitir emociones mediante el color y la forma, y este cuadro es su consecuencia creativa.

Como bien hemos comentado al comienzo del artículo, la interpretación es trabajo de cada cual, puesto que esta es una obra que invita a la reflexión y a la contemplación de manera pasiva o activa. Un cuadro que sin duda evoca y captura la esencia de la filosofía de su creador y que ha generado muchísimo debate dentro del mundo del arte a la vez que también ha servido como obra de inspiración. 

2 Chaos número 2 de Hilma at Klint

Continuamos en esta lista con una obra de la artista sueca creada a principios del siglo XX, en la cual cabe destacar los trazos tan vanguardistas y abstractos que aluden a un espiritualismo propio del trabajo de Klint. Con una variedad de colores tremendamente dinámica, encontramos grandes contrastes entre tonos fríos y cálidos entremezclados para crear una composición caótica, tal y como nos indica su propio nombre.

Sin embargo, es en este caos y en todos los otros que conforman la colección que podemos encontrar una profunda interpretación mística y espiritual propia de la autora con el arte. Con un simbolismo muy abstracto, en este caos número 2 podemos encontrar esta pelea entre la armonía y el caos, y lo espiritual y lo material a la que se enfrentaba la autora en su día a día.

Cabe destacar que Hilma af Klint fue una de las pioneras del arte abstracto, siendo su arte anterior en la creación de este tipo de obras a otros grandes como Mondrian o Kandinski. Muchas personas, sin embargo, piensan lo contrario, ya que la autora dio órdenes estrictas de que sus obras no se mostraran al público hasta que hubieran pasado veinte años tras su muerte. 

3 Montañas y mar de Helen Frankenthaler

Seguimos con una obra creada en el año 1952 por la autora estadounidense Helen Frankenthaler perteneciente al movimiento del expresionismo abstracto. Algo que caracteriza a esta pintura es la visión artística tan propia que tiene y que se plasma en cada uno de los trazos del cuadro. 

Como el propio título nos indica, lo que se representa es esta conjunción entre montañas y mar, sin embargo, con una técnica de manchas en la cual la pintura queda disuelta para que se absorba por el lienzo. Esta sensación de transparencia y fluidez ayuda a que el cuadro se cree mediante capas superpuestas de una forma muy dinámica y orgánica. 

Es un cuadro muy evocador, onírico y tranquilizante que genera sensaciones sensoriales al pensar en la naturaleza con estos colores tan etéreos. Con una excelente influencia en el arte posterior, esta técnica de manchas Frankenthaler hizo mella en otros pintores posteriores.

4 Composición en rojo, azul y amarillo de Piet Mondrian

Nos encontramos ante una de las mayores obras de arte abstracto de la historia, completamente emblemática, y es que esta obra del artista holandés Mondrian, quien además se conoce como otro de los máximos exponentes del movimiento De Stijl, ha logrado trascender límites y fronteras. Nacida en el año 1930, esta obra busca una abstracción artística caracterizada mediante líneas rectas y colores primarios.

Mondrian, siempre muy cuidadoso y creyente en la importancia del equilibrio, presenta estas áreas de color plano y una estructura compositiva muy fundamentalista pero muy potente. Según el mismo autor explica, este cuadro busca trascender la realidad material y se acerca a la abstracción y a la espiritualidad de una forma muy pura.

5 Interchange de Willem de Kooning

Otro de los grandes pintores del expresionismo abstracto nos deleita con esta obra ideada en el año 1955, con la cual además podemos ver impreso ese estilo tan característico de formas abstractas y colores fuertes y vibrantes. Con una combinación de pinceladas bastante enigmáticas e intrigantes, tenemos una obra con una fuerte carga emocional.

En este cuadro los colores contrastan con las líneas y tenemos una energía muy dispar en la composición generada por estas expresiones de movimiento. Pese a tratarse de un cuadro de arte abstracto, se sabe que el artista siempre se encontraba a caballo entre la abstracción y la representación figurativa, tal y como se puede apreciar en este cuadro. Pensada para que los más observadores reflexionen con la obra, esta pintura es una representación visual intensa de la estética y el enfoque visual de Kooning. 

Es de esta forma que esta representación de arte abstracto tan impresionante que ha marcado el arte del siglo XX además es autoconsciente. El propio título con la palabra “intercambio” ya puedo hacer una referencia directa a la manera en la que existe cierto intercambio emocional y visual entre el espectador y la pintura y a cómo se quedan entre medias de ambos las emociones y los sentimientos que se representan en la obra y se obtienen de visualizarla. 

6 Cuadro abstracto número 16 de Jackson Pollock

Otro de los nombres que más resuenan en el ámbito del arte es Jackson Pollock. Creó esta obra en el año 1950 para capturar una energía espontánea y una superficie dinámica y caótica. Utilizando técnicas no convencionales como los chorros de pintura o los goteos, Pollock jugaba de una forma magistral con el lienzo para generar estas obras con tantas formas y texturas que resultan muy sensoriales.

En todos los cuadros de Jackson Pollock podemos observar un movimiento efímero, puesto que además estos cuadros carecen de representaciones figurativas reconocibles. Como parte de su obra completa, todos los cuadros de Pollock abordan elementos psicológicos y del subconsciente del propio artista. Por ello, muchos críticos interpretan que sus pinturas expresan sus sentimientos y pensamientos, pero otros simplemente prefieren encontrar una representación más genérica del caos y de la vida de todos los individuos humanos.

En general, este cuadro abstracto número 16 es una excelente representación del estilo action painting que caracteriza a Pollock. Un desafío de las convenciones artísticas más tradicionales, esta obra simplemente busca representar de la forma más natural y fiel la creatividad y la expresión individual de un artista. 

7 Composición suprematista (rectángulo azul sobre rayo rojo) de Kazimir Malévich

Continuamos con otra obra emblemática del artista ruso, que vio la luz en el año 1915. Un excelente ejemplo del estilo suprematista en el cual podemos observar que el lienzo queda recubierto por colores primarios puros y formas geométricas. Siendo Malévich uno de los máximos exponentes de este tipo de arte, podemos encontrar en esta pintura una de sus mejores composiciones abstractas y minimalistas.

Ofreciéndonos una increíble armonía visual, esta obra expresa ese sentimiento de liberación que Malévich buscaba con sus obras. Creyente de que los cuadros tenían que alejarse de una representación fiel de la realidad y, por tanto, enfocarse en las formas más puras y los colores más abstractos, su composición suprematista nos ayuda a ver esta visión desde un punto de vista muy personal.

Con todo esto podemos deducir que el cuadro simplemente celebra la pureza de y la esencia más básica de las formas y de los colores en el arte. Uno de los cuadros más influyentes en su momento y en la actualidad. Y es que Malévich logra plasmar su estilo como artista y una de las bases más importantes de este movimiento artístico con su obra de composición suprematista.

8 La máquina gorjeante de Paul Klee

Esta otra obra creada por este artista suizo en el año 1922 define muy bien el estilo de Klee al combinar los colores vibrantes con las formas figurativas. Con una composición de líneas angulares y formas geométricas, Klee busca representar un mecanismo abstracto incorporando distintos elementos oníricos y surrealistas para conformar este cuadro tan significativo.

En esta obra, además, el artista busca representar tanto movimiento como sonido y sobre todo se esfuerza por crear una conexión visible entre sus distintas formas. Como el propio título ya nos indica, el término “gorjeante” alude a este sonido que encapsula su estilo artístico y su retrato. Una representación como muy pocas, esta obra continúa siendo en la actualidad un objeto de debate y de análisis constante. 

9 Composición X de Vasili Kandinski

Otro de los mejores ejemplos del estilo abstracto del autor ruso Kandinski puede observarse en esta obra repleta de formas geométricas y colores bien contrastados. Otra obra en la cual podemos deducir que el artista buscaba crear una sensación de movimiento constante, es además una excelente expresión de espiritualidad.

El propio Kandinski dijo en diversas ocasiones que él pensaba que el arte abstracto era capaz de comunicar emociones y experiencias espirituales que llegaban directamente al espectador. Es por ello que, para él, cada una de las formas y de los colores que emplean sus cuadros tiene una resonancia directa emocional única en cada persona que lo observa. Así, sus obras se comprenden como experiencias visuales.

10 Centro Blanco (Amarillo, Rosa y Lavanda sobre Rosa) de Mark Rothko

Este cuadro tan característico del pintor abstracto Rothko surgió en el año 1950 como una de las mejores maneras de expresión de emociones a través de los tonos más pálidos y las formas más sencillas. 

En este caso, en la obra podemos apreciar que se ha organizado la paleta de colores en torno al punto central, lo que nos ayuda a generar esta sensación de armonía inquebrantable. El resto de tonalidades ,igualmente tranquilas y suaves, buscan evocar emociones positivas y una experiencia sensorial única.

Las pinturas de este artista suelen ser siempre obras que invitan a los espectadores a meditar o a reflexionar para poder conectar con su yo interno y sus emociones más puras. Representando su estilo tan característico, este cuadro puede considerarse uno de los cuadros abstractos más populares en la era moderna.

11 Vir, Heroicus, Sublimis de Barnett Newman

Para concluir con esta lista de los mejores cuadros abstractos que existen, tenemos que mencionar a este pintor y escultor que también creó una obra sublime entre los años 1950 y 1951. Una experiencia trascendental para muchísimas personas, este cuadro invita a cualquiera que lo observe a rodearse de la emoción y del color plasmado en el lienzo.

Siendo el principal objetivo del pintor el de provocar una respuesta en el espectador, el cuadro funciona para transmitir una intensidad emocional muy potente. Y es que para Newman los colores eran capaces de evocar sensaciones y estados de ánimo gracias a las expresiones de fuerza y de energía intrínsecas a sus tonalidades.

Sin duda, otro cuadro emblemático del expresionismo abstracto que además destaca por su espléndido tamaño y el enfoque en el color y en la simplicidad estructural. Otra de esas obras que ha quedado en el colectivo y que inspira y seguirá inspirando durante el resto de la historia.